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“¿Qué proyecto votarás para la reforma de la Plaza de España? Te ayudamos a decidirte”

Colaboración para Somos Malasaña junto a Javier del Monte Diego de MMN y Asociación Jubilares y Gonzalo y María, de Improvistos

Miguel Díaz Rodríguez es un arquitecto de mucha presencia en procesos participativos, sus opiniones suelen resultar  especialmente interesantes en temas de accesibilidad y Patrimonio, entre otras especialidades.  Miguel se aventura a darnos sus proyectos favoritos, explicándonos las razones de su elección que, de nuevo, huyen de las soluciones deslumbrantes:

“En general, en este tipo de proyectos, valoro dos aspectos, por una parte generar espacios o situaciones sencillas que no simples, complejos que no complicados, pero alejados de ocupaciones voluntariosas o de alardes de diseño, orientando la propuesta hacia la intervención durante la fase final de diseño e incluso de ejecución de los usuarios acercándonos a una ciudad consensuada y cocreada, consciente de su pasado, de su presente y de su futuro en partes iguales. Si tuviera que señalar un proyecto que represente este deseo, sería el 53 (Imprescindible, deseable, necesario),  pasado-presente-futuro.

En segundo lugar, me parece esencial la continuidad y accesibilidad con aquello que hay, sucede o pudiera generarse en los entornos inmediatos de la Plaza de España, siendo este proyecto un facilitador, mediador, acogedor… Facilitar conexiones hace/desde Parque del Oeste, Jardines de Sabatini, Palacio Real, Gran Vía, Princesa, Arguelles, Malasaña, etc. Existe un enorme potencial alrededor para imaginar un espacio diverso y por lo tanto vivo. Si tuviera que señalar dos proyectos que represente este deseo serían el 66 (Entreplazas. Plaza de España) o 78 (ME VA MADRID)“.

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Presentación de alternativas para el Paseo de la Dirección

El próximo 25 de mayo a las 19h, Javier Esnaola y Joaquín Sobrino, alumnos del Máster Universitario en Planeamiento Urbano y Territorial de la Universidad Politécnica de Madrid, nos presentarán su trabajo “Propuestas para el Paseo de la Dirección”, dentro de la prácticas desarrolladas en la Asociación Vecinal Solidaridad Cuatro Caminos Tetuán, de las que he tenido el placer de tutorar.

ASOCIACIÓN TETUÁN_A3 (1)

Actualización. Vídeos de la presentación. Más información en el blog de la Asociación Vecinal Cuatro Caminos Tetuán


De San Medel a la Climática y viceversa

Entre Bernuy de Porreros y Valseca, en Segovia, existe un despoblado llamado San Medel, que da nombre al arroyo que une ambas localidades. Quedan restos de lo que pudo ser una iglesia, un molino más o menos completo, muros de cercados, se intuye el trazado de calles… Desconozco en qué momento quedó abandonado, a la imaginación e interés de cada uno queda investigarlo, pero me imagino que tendría lugar en los primeros años del siglo del XX.

Al sur de Bernuy, en dirección Zamarramala hay un “futuro despoblado”, llamado “Ciudad Bioclimática La Encina” o coloquialmente, “la climática”. Un proyecto simbólico de una época y un lugar, la periferia segoviana, que parece tan exótico como extraño de imaginar que fuera pasto de la euforia del ladrillo.

Una característica de la época de crecimiento y su posterior contracción ha sido la creación de nuevas periferias o ultraperiferias, lugares tan atractivos como denostados por sus cualidades anti-urbanas. En pequeñas áreas metropolitanas, como la de Segovia, pero con cierta tensión y/o presión inmobiliaria, hemos visto como un entorno rural razonablemente dinámico y contenido en lo demográfico y urbanístico empezaba a mutar por efecto de la cercanía a Segovia e incluso Madrid. Se materializó en urbanizaciones, bloques de pisos, más coches, rotondas, etc. en general situaciones ajenas a lo rural y propias de ciudades, sustituyendo granjas, tierras de labor, rebaños de ovejas o simplemente vacíos, que eran o son elementos que significan y diferencian este territorio de otros.

La “Ciudad Bioclimática La Encina” fue anunciada como la primera en su tipo en España, un proyecto, un tanto extraño: muchas viviendas, no en la mejor orientación, compleja conexión con el núcleo, generosos desmontes, etc. Más allá de este comienzo, aparece la crisis financiera, la caída de las cajas de ahorro y todo queda a medias. Considero que hay que ahorrarse los detalles. Bastan estas imágenes:

Poniendo en paralelo estas dos utopías, podríamos considerar que la ruina histórica sea una premonición para la neo-ruina o patrimonio burbuja. Me gustaría pensar que tienen que existir manera para que evolucione hacia un resultado positivo para el territorio y convertido en un bien común.

En San Medel podemos ver los restos de la torre de la iglesia, en la climática tenemos esta estupenda torre de sacos de cemento petrificados. Sin duda dos símbolos de poder redimidos.

En el fondo hay algo que me genera esperanza, y es que la naturaleza acaba poniendo las cosas en su sitio cuando los humanos nos desentendemos. Probablemente San Medel no tenía sentido como núcleo de población, no tendría recursos, dependía en exceso de Bernuy o Valseca, tierras poco productivas, alguna peste o algún noble que exigía demasiados impuestos y tras el abandono poco a poco se ha ido diluyendo, dejando sitio a las ovejas, trigo, cebada y aire.

Para la nueva ruina, una demolición o desmantelamiento selectivo es una posibilidad que podríamos asumir, aprovechando lo que tenga valor o utilidad y procurar dejar que la naturaleza haga sus labores. Cuanto menos si sería necesario, comenzar a construir un consenso sobre el futuro tanto de la urbanización como del municipio, y alejado en la medida de lo posible de planteamientos grandiosos.

Volviendo a la idea de reducir “la climática”, por la propiedad del suelo no habría problema, se puede seguir disfrutando de ella, hay más posibilidades que construir una vivienda. Algunos de los edificios presentan un estado cuestionable tanto en su integridad como en su aspecto. Las palomas, pardales y demás avifauna, pueden hacer una labor interesante, de hecho ya se han adueñado de los edificios. También se podría reciclar estas estructuras para actividades más productivas, desde aquellas más tradicionales, a otras que no sean muy exigentes en espacio y/o situación, todo ello tras ese necesario consenso.

En muchas ciudades se han creado topografías nuevas con escombros de bombardeos. Reciclar o reutilizar es una práctica que se lleva practicando siglos en el medio rural, por ejemplo echando en los caminos los restos de obras para darles más consistencia. Incluso hay iniciativas municipales que van en una dirección muy distinta, como la recuperación del molino y lavaderos de arenas:

Por último les propongo una ruta a pié o ciclista entre San Medel y la climática (o viceversa). Permite observar admirar los excesos urbanos de ayer, hoy y quizá del mañana. Una muestra significativa de los intentos de colonización de los entornos rurales, y en cierta manera una advertencia de cara al futuro.

Habría que empezar a considerar todo este patrimonio burbuja (recomiendo conocer nacionrotonda.com) como una contribución más al patrimonio histórico de nuestro país. Un elemento significativo de una época y de una manera de pensar, actuar y utilizar un territorio. Sin llegar a ensalzarlo, porque es una herida abierta y hay personas que lo sufren, pero sin esconderlo, desarrollando capacidades y herramientas para asumirlo y devolverle humanidad.

bernuy 2002-2014 paralelo