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Jornadas Turismo Accesible e Inclusivo – UC3M

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Espacios desde / para la Inclusión. Accesibilidad en espacios educativos

Espacios desde / para la Inclusión. Accesibilidad en espacios educativos
11 de octubre de 2017.

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Casa de la Ciencia (CSIC) Sevilla.

Proyecto Ciencia al Descubierto

Coordinación: Cuarto Creciente.

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En la charla TED de Susan Chain “El poder de los introvertidos” en la que afirma lo siguiente: “Our most important institutions, like schools and workplaces, are designed for extroverts (…)”. Quizá la reacción más amplia ante este descubrimiento es pensar, no podemos abarcar todas las diversidades, y es cierto. Pero no está de menos reconocerlos y saber que nos enfrentamos a una sociedad más compleja, con más sensibilidad y es una cualidad que aprovechar, trabajar y empezar a buscar soluciones, no solo en los espacios, sino también en los servicios, actividades, etc.

Este tipo de reflexiones, facilitan comprender que es la diversidad entre las personas, y como seguramente muchos de nosotros, poco a poco nos demos cuenta de que somos diversos, no diferentes, y que los conflictos entre diversidad servicios y espacios, llegue a través del diálogo y del trabajo cooperativo, donde descubrir soluciones comunes, acordar, etc.

La relación entre normativa y accesibilidad debiera ser bidireccional, constante y abierta. Necesitamos que se reconozcan derechos, verlos reflejados en documentos, poder reclamarlos ante un tribunal, agente de la autoridad o responsable de un servicio. Pero en este contexto ¿la normativa responde a la diversidad funcional? ¿está desfasada? ¿qué podemos ofrecer? ¿qué oportunidades existen? ¿es necesario una norma para que se cumpla un derecho? ¿puede un grupo de personas generar una solución que no esté contemplada? La tecnología, la comunicación y la formación, hacen cada más posible generar soluciones, que lo normativo o lo establecido no es capaz de asumir. ¿tiene que ser de otra manera?

Por tanto hay nuevas y más potentes demandas de reconocimiento de derechos, que está forzando la superación del término discapacidad, por el que un grupo mayoritario genera barreras que excluyen, por otro en el que el diseño de bienes, servicios y entornos asume las diferencias entre sus usuarios, como punto de partido. En este punto vemos que las necesarias ayudas a la discapacidad, es aquellos remedios aplicados, pueden convenientemente concebidos y validados, convertirse en soluciones inclusivas, válidas para un espectro cada vez más amplio. Sirva como ejemplo la evolución de esta rampa en la Plaza de San Marcelo de León. En la imagen de Google Street View de 2009, vemos una estrecha rampa, perfectamente normativa, que en 2011 se sustituye por otra que ocupa prácticamente todo el ancho disponible, facilitando el desplazamiento a todos los usuarios.

En las familias, entidades o grupos entorno a la diversidad, encontramos comunidades con extraordinario conocimiento, experiencias y demandas de colaboración con profesionales. Trabajar con ellos es una oportunidad, un aprendizaje y una necesidad que como profesionales (de cuántos ámbitos consideremos) no debemos de dejar de lado. Buscar el punto de conexión entre las demandas y nuestras capacidades es una tarea en la que proyectos como “Ciencia al descubierto”, puede aportar un pequeño grano de arena, pero que refuerza una corriente global.

Existen numerosos ejemplos de procesos de empoderamiento de comunidades, a través de dinámicas culturales, artísticas, turísticas, tecnológicas, laborales, emergencias, investigación, deportivas. A modo de ejemplo creo oportuno enumerar las siguientes.

EDUCACIÓN PARA TODOS

Si hay una comunidad que por definición podemos considerar como transformadora, es la educativa. Pero también compleja en su organización, y en el contexto actual fragilizadas y precarizadas, por lo tanto propongo tornar la atención, hacia las escuelas rurales, un ámbito muy delimitado y que trabaja de manera natural con la diversidad de territorio, de sus alumnos, de las familias, etc. Siendo la escuela, tanto en sus dimensiones espaciales como sociales, un espacio de referencia en su entorno, capaz de generar conocimiento y soluciones para transformar entornos.

Sirva como ejemplo el CRA La Abadía en la comarca de El Bierzo (León), muestra la capacidad de gestionar proyectos relacionando los diferentes agentes de su territorio, teniendo al docente como agente fundamental.

Los espacios de la escuela abiertos a la comunidad, nos conecta con los ambientes de las escuelas consecuencia de la Institución Libre de Enseñanza, como se puede comprobar en las imágenes y textos de la exposición sobre el maestro Ángel Llorca, organizada por la fundación homónima en el Centro Cultural Galileo de Madrid.

¿Son los espacios y sus condiciones los que facilitan o cuanto menos permiten estas dinámicas de transformación? ¿o tiene mayor peso el capital humano implicado?. Es posible que ambas situaciones son generadoras de inclusión, pero si es cierto, que la conjunción de ambas en fundamental para desarrollar grupos más potentes..

Si entendemos el espacio de las escuela como capaz de incluir, de transformar, a sus docentes como agentes esenciales, cabría preguntarse de manera más genérica cuál es el estado de la educación inclusiva ¿son los espacios escolares inclusivos? ¿responden a la realidad social de sus territorios?. Se nos presenta una nueva contradicción entre lo que recoge la normativa y lo que realmente se lleva a cabo: aulas de apoyo desmanteladas, reducción de profesores, derivación a colegios de educación especial a alumnos que podrían estar incluidos en centros regulares. Luego, ¿de qué sirven los espacios educativos adaptados sino hay una gestión educativa, recursos, etc. apropiada? Los colegios de educación especial que, si cuentan muchos de ellos ayudas de múltiples tipos ¿qué pasaría si los trasladamos a los colegios regulares? ¿no saldríamos todos ganando? ¿por qué no aprovechar todo el potencial del sistema educativo en su conjunto?

Para conocer sobre los problemas para la educación inclusiva, merece la pena seguir a la asociación SOLCOM, o seguir algunos de los cursos que organiza la Universidad Autónoma de Madrid, como “Educación de calidad para todos. Equidad, inclusión y atención a la diversidad”

Consultando una de las publicaciones más extendidas “Diseño de espacios educativos: rediseñar las escuelas para centrar el aprendizaje en el alumno” de Prakash Nair, no aparecen referencias explícitas a accesibilidad. Tampoco hay capítulos específicos en esta otra publicación de referencia sobre colegios en Finlandia “The Best School in the World: Seven Finnish Examples from the 21st Century”. La razón, quizá no lo tengan en cuenta o bien todo lo contrario, ya que el modelo educativo asume la inclusión y por lo tanto está normalizada su traslación al diseño del espacio educativo.

En este punto merece atención, la reflexión que recoge el profesor Ignacio Calderón en su blog “Hagamos inclusión en voz baja”. ¿Merece la pena trabajar la inclusión generando proyectos específicos o en paralelo? ¿es realmente efectivo o inclusivo? O puede derivar en un señalamiento que nos conduce a la exclusión y nos aleja de las posibilidades de trabajo cooperativo y transversal.

Si es cierto que es necesario hablar, incidir, llamar la atención, plantear acciones específicas para personas o grupos con diversidad, pero concebido dentro de esa cadena de acciones orientadas a la plena inclusión. En la publicación de la Joseph Rowntree FoundationInclusion of disabled children in primary school playgrounds” se recoge una toma en consideración la accesibilidad e inclusión en varios patios de colegios en Inglaterra, en la que se llegan a interesantes conclusiones. No se plantea la construcción de rampas, sino que se asume como una obligatoriedad, pero incidiendo en la gestión del espacio, de actividades, de la organización escolar, de la formación de profesores, etc. ¿Hasta qué punto hay que solicitar y resolicitar soluciones o ayudas que ya están contempladas? ¿qué respuesta pueden dar las comunidades escolares?

En el recientemente inaugurado Centro Down Coruña, siendo un edificio accesible, apuesta para aspirar a la inclusión de estar abierto a lo que le rodea a su entorno, transmitiendo una vocación de transparencia. El hecho de que se compartan los espacios con asociaciones vecinales, facilita que este espacio aspire a generar transformación.

El arquitecto Ángel Comeras, recientemente ha leído su tesis doctoral titulada “DISARQUITECTURA. La Discapacidad Intelectual como plataforma de percepción arquitectónica”, en la que ha condensado gran parte de su trabajo en el diseño y construcción de centros ocupaciones o viviendas asistidas, reflexionando e investigando sobre la relación entre arquitectura, paisaje, arte y discapacidad intelectual, y como desde la diversidad se convierte en una herramienta de percepción. Dentro de la programación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Jorge en colaboración con la Fundación CEDES, ha desarrollado varias actividades entre estudiantes y alumnos de ambos centros. A destacar la publicación del libro “Arquitectura y discapacidad intelectual. Momentos de coincidencia.

EDUCACIÓN EN ESPACIOS CULTURALES

Los espacios educativos no están circunscritos en exclusiva a los colegios e institutos, sino como en el caso de este proyecto, los museos, centros culturales, fundaciones y un largo etcétera de instituciones facilitan, acogen y apoyan actividades educativas de gran valor, no solo por el respaldo por las exposiciones, colecciones o patrimonio que muestran al público, sino por la capacidad de adaptarse a las demandas de los propios colegios, de la sociedad y la opinión pública.

En el ámbito que nos concierne en esta sesión, sirva de ejemplo las actividades educativas sobre arquitectura, urbanismo y fotografía que desarrollamos el equipo de educación de la asociación hablarenarte: el Museo ICO de Madrid, con entidades federadas en Plena Inclusión Madrid. Estas actividades entran en el grupo de actividades específicas, por tanto adaptando las dinámicas al público al que se dirigen. A destacar los cuadernos educativos adaptados a Lectura Fácil.

Sin embargo, los recursos y didácticas generan se utilizan de manera circular en talleres dirigidos al público general, facilitando un doble beneficio: la mejor comunicación con los participantes y la posibilidad de que las actividades se consideren inclusivas

OBJETIVOS: NORMATIVA Y FORMACIÓN

Pero el objetivo sigue siendo el reconocimiento en la normativa, ya que abre caminos, consolida y reconoce demandas, en muchos casos con largas trayectorias. Como ejemplo el gran trabajo que está desarrollando la arquitecta Berta Brusilovsky en la Asociación para la compresión fácil de entornos y edificios, con el proyecto Espacio Fácil, con la participación de Afanias, Fundación Vía Célere, La Salle Centro Universitario y el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (CSIC) en el que su metodología de Accesibilidad Cognitiva, se está testeando con la ejecución de las intervenciones, implicando a usuarios, profesionales y educadores, con el objetivo del reconocimiento normativo.

Por último, y como introducción a la actividad práctica sobre el espacio exterior de la Casa de la Ciencia, considero esencial organizar acciones de formación y capacitación. En este sentido, y con muchos de los profesionales antes mencionados, estamos trabajando en la Universidad de Alcalá, con la Asignatura “Accesibilidad Universal en Entornos Urbanos” – Universidad de Alcalá. En la que desde una demanda de entidades de la diversidad de la ciudad hacia la escuela de arquitectura, se ha generado un proyecto que abre una vía de encuentro, participación, formación, divulgación y transformación de la ciudad de Alcalá de Henares.

Otro proyecto en el que hemos estado implicados es Capacita Madrid donde asumidas las fases de mapeo e ideación de propuestas se incide de manera específica en el plan de negocio, de manera que sea trabaje en la viabilidad, ya que sin la posibilidad de desarrollar los proyectos, su efectividad e impacto es limitado.

Por último, en el Curso Verano de la Escuela en Arquitectura Educativa de la Universidad Autónoma de Madrid, trabajamos con la diversidad en la percepción de un espacio tan singular como el edificio de La Cristalera, que acogía el curso, con el objetivo que convertirlo en un lugar, en torno a una comunidad efímera. Se puede consultar la sesión en este blog: “La Cristalera es un lugar”

ACTIVIDAD PRÁCTICA

Identificar intervenciones que mejoren la accesibilidad, en función de lo comentado anteriormente, implica necesariamente trabajar con aquellos usuarios del espacio con diversidad funcional, para poder evaluar y diseñar soluciones en un trabajo transversal y cooperativo, lo que requería de bastante más tiempo.

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Pero como introducción para los participantes presente, y detonante para un primer mapeo de la situación del espacio, y con la intención de continuarlo durante el proceso de diseño, propuse a diferentes profesionales que trabajan en proyectos de accesibilidad, que nos faciliten ideas, situaciones, etc. que sirvan de detonante para analizar el espacio exterior de la Casa de la Ciencia, detectar problemas u oportunidades que deriven en plantear unas primeras soluciones.

Han participado en esta recogida de ideas: Sara Rodríguez de Altavoz Cooperativa, Victoria Díez y Federico Castro de la Escuela de Turismo de la Universidad Carlos III de Madrid, Luis Madrid de Angaraveca, Rosa Bellido Plá de Conservation Pro, Berta Brusilovsky de Asociación para la comprensión fácil de entornos y edificios, Amelia Pérez, Fátima González del Grupo de Investigación Multidisciplinar en Estudios Culturales (GIMEC) , Mar Rodríguez Crespo, Bruno Garrido Pascual, Enzo Maiello de Arquitectura Sin Fronteras, Delfín Jiménez de equipodearquitectura para un Urbanismo y Edificación Accesibles, Ana Belén Núñez y Ángel Comeras Serrano

CONCLUSIONES

Tras la exploración éstos son los principales temas que surgieron. Obviamente seguro que puede ser ampliado, enriquecido y validado con posterioridad.

El propio edificio y su origen. Visibilizar y explicar el origen de los motivos que aparecen en la fachada convirtiéndolo en un reclamo para identificar el edificio en su entorno, el cual no es especialmente amigable. Las figuras de los Incas o algunos de los animales, bien pudieran formar parte de la intervención en el espacio de intervención. Todo esto implica valorar grados de accesibilidad de la intervención, pero por otra abre la puerta a la visibilización de un colectivo minoritario, siendo el propio edificio, con su arquitectura un agente de integración.

Información o cartelería del edificio. En línea con lo anterior, apenas hay información sobre el edificio, los contenidos que acoge y muestra. Quizá está limitado por las regulaciones de patrimonio, sin embargo es posible utilizar otros sistemas, menos invasivos, o incluso la propia actividad en el espacio exterior puede explicar lo que sucede en el interior.

La rampa existente, si bien es un elemento necesario, está en una posición secundaria, casi escondida, que no facilita ser comprendido como un elemento inclusivo, utilizable por todos, además de poco agradable, ya que, al tratarse de una estructura metálica de chapa, es ruidosa y da sensación de inestable, en contraposición a la escalera, que es sin duda un elemento simbólico y representativo del edificio. ¿Cabría la posibilidad de sustituir esa escalera por una rampa para todos? ¿o bien hacer de la rampa un elemento más atractivo, más apetecible a todos los usuarios? Podría ser a través de alguna instalación acústica o artística que invitar a utilizar la rampa.

El espacio exterior como aprendizaje. Un repaso histórico del edificio, seguramente nos hablaría de una evolución negativa con pérdida de calidad ambiental, pero que conserva elementos como la vegetación (árboles de gran porte), una valla que delimita con la calle (elevado tráfico) y las fachadas del propio edificio. Utilizar estos recursos para trabajar en torno a la percepción de los materiales, de las texturas o los sonidos, para jugar e interaccionar, de manera que sea una actividad para todos en base a elementos sencillos, en la medida de lo posible apoyado por pictogramas de contenidos o de orientación, clarificando los diferentes elementos presentes, los accesos y estancias del espacio de intervención y su conexión con el interior.. Así mismo la valla, puede convertirse en un soporte para mostrar trabajos, el proceso de intervención, etc.

La aplicación de tecnologías de realidad virtual o aumentada. Facilitar sistemas de orientación o de mediación entre la Casa de la Ciencia y los usuarios, más allá de ser actividades para personas con diversidad, puede simplificar la experiencia de los visitantes. En este sentido la colaboración con expertos en diseño gráfico, programación, etc. puede resultar una sinergia de alto valor.

La Biblioteca Infanta Elena. Es un equipamiento vecino de relevancia y complementario, que aún teniendo de por medio una calle con aparcamiento que dificulta convertirla en un nexo. Su cierre es una propuesta compleja y que depende de múltiples cálculos gestiones en el ayuntamiento, además de un replantemiento de las circulaciones de personas y mercancías de la Casa de la Ciencia. Pero, quizá aprovechando algún evento tipo Semana de la Movilidad, buscar la coordinación con la biblioteca para organizar una actividad conjunta ocupando la calle, demostrando que puede convertirse en un espacio para la participación y la inclusión.

 

Esto no es una opinión sobre la Plaza del Grano

Acerca de la reforma de la plaza del Grano (León) tengo más dudas que certezas, entre ellas la primera con este escrito. Tengo el compromiso y la contradicción  de compartir mi punto de vista desde lo personal, lo profesional y como ciudadano. Pero en este momento, mucho me temo sea insignificante en el mejor de los casos, ignorada, no procedente, aporte más ruido o lo peor que fuera interpretada como parte o contraria de alguna de las dos posiciones. Lamentablemente no hay (o no encuentro) espacios ni físicos ni virtuales para el consenso ni tan siquiera se atisba una tercera vía que resuelva la situación. Mucho menos ahora, que el diálogo se plantea entre maquinaria pesada y flores entre las piedras.

No pretendo ponerme a la altura de los grandes personajes que han opinado o enmendar a a los técnicos, plataformas, vecinos e instituciones. Pero nadie es menos. Solo espero aportar una opinión.

Si pudiéramos viajar en el tiempo, no mucho, a 2011 antes de que el ayuntamiento convocara el concurso para la reforma de la plaza, sería el momento para haber iniciado un proceso de diálogo sobre la reforma de esta plaza, con el objetivo de consensuar unas determinaciones técnicas, para un posterior proyecto ejecutivo. Sin embargo quien pudo iniciarlo, el Ayuntamiento de León y la Junta de Castilla y León, no lo hicieron. Quizá se consideraron con la legitimidad para actuar sobre algo de todos, que les superará en el tiempo y en valor.

En ese hipotético proceso, se podría comenzar por analizar los aciertos y errores en los últimos 30 años, para fomentarlos o corregirlos respectivamente. Sin duda Ayuntamiento y Junta tendrían que hacer, cuanto menos, una considerable autocrítica. En ese diálogo habría que valorar nuevas demandas a las que todo espacio público debe de responder, porque es en definitiva lo que estamos discutiendo: el derecho a disfrutar de un lugar de todos y para todos. La plaza del Grano es una ventana abierta a un paisaje desaparecido, un lugar que no necesita más que ser contemplado para entender lo que fuimos para ser lo que somos. Es memoria e identidad.  Un lugar perfecto para que no pase nada más. No todas las plazas tienen que ser un bullicio ni resultar económicamente rentables. Estamos ante un reto único, ya que el pavimento diseñado para una plaza de mercado, ya desaparecido, ha generado un atractivo vacío pero que no es precisamente fácil de transitar, especialmente para vehículos. Se precisa recorrer sin prisa y con cuidado, todo un contramanifiesto contemporáneo. Sin duda alterar esta condición significaría una gran pérdida y una derrota para la ciudad a escala humana. El futuro de este espacio es un reto mayor de lo que imaginamos.

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Tenemos derecho al patrimonio y el deber, en que algo que nos ha llegado de nuestros abuelos, pueda pasar a nuestros nietos. También cada día nos ganamos o estamos ganando más derechos, entre ellos a la accesibilidad, en donde la diversidad sea la normalidad.

Es cierto que accesibilidad y patrimonio están en un permanente estado de conflicto, apoyado en una legislación en la que por conservar la esencia, integridad o valor de un elemento protegido queda exento de cumplir normas de accesibilidad, sin término medio. Aunque siendo estrictos, la exención llega una vez se presenta una propuesta, es decir que hay un campo para la investigación y el diseño cooperativo antes de decir no se puede (20.06.2017 edito: véase en el caso de Las LLanas en Burgos). Una intervención contraria al valor del recurso puede alterar un elemento patrimonial, pero en este caso no ha habido espacio para la reflexión, ni tan siquiera validación de la solución planteada. Existe tanta diversidad en el patrimonio y en nosotros mismos, como soluciones o acuerdos. Se ha hurtado un necesario debate y un necesario proceso de empoderamiento donde sea la ciudadanía quien plantee una demanda cohesionada. Si en este proceso no estamos todos no es universalmente válido.

¿Qué peso tendrá el turismo inclusivo en el futuro? ¿en el presente? ¿Por qué existe ese miedo a alterar nuestro patrimonio? Resulta contradictorio que siendo la principal actividad económica de nuestra ciudad, la que todos “intentan potenciar”, sin embargo estemos por limitar sus posibilidades.

¿Solo podrán disfrutar o transmitir el patrimonio un determinado colectivo? existen muchas alternativas para hacer disfrutar a todos de la Plaza del Grano, pero sin duda la estrategia para alcanzarlo, asumido el vacío legal, se construye a través de una sociedad en la que tanto se valore la accesibilidad como el patrimonio.

Aún a riesgo de parecer doctrinal o engreído, considero que una ciudad que es incapaz de en este proyecto ni tan siquiera dialogar entorno a la accesibilidad está demostrando insensibilidad, tanto por sus inanes, chapuceras y alejadas instituciones como por movimientos ciudadanos, que no han asumido el derecho a la accesibilidad como tema a solucionar sino a descartar. Estoy seguro que en otros ámbitos u otros lugares son beligerantes, ¿por qué en este caso no?

Existen entidades, federaciones e incluso consejos municipales de la accesibilidad, a los que cuanto menos consultar, e idealmente, a los que hacer partícipes del problema y de la solución. Es cierto que preferiría una paralización de la obras, y volver al año 2011. Esto me acerca más a la plataforma Salvemos la Plaza del Grano pero estoy confundido sobre en el mensaje y el tratamiento de la accesibilidad.

Habría que preguntarse porque las mismas instituciones que promueven una intervención en 1989, seguramente menos participada que la actual, pero continuista, delicada y respetuosa pase a estar en una posición opuesta. ¿Existe una dejación predeterminada en la protección y defensa del patrimonio? ¿Se está empujando a colectivos a exponerse y quemarse de manera pública y continua, para a continuación azuzar la estigmatización y la confrontación?. Véase la guerra de pancartas… Los medios asisten y avivan la confusión, en el mejor de los casos de manera bienintencionada.

La sensibilidad sobre el patrimonio y el derecho a la ciudad son cada vez más visibles, gracias a las posibilidades de comunicación. Sin embargo a la hora de la realidad, se puede comprobar en las concentraciones, el apoyo resulta menor de lo esperado. Los medios engrandecen los conflictos, nos hacen creer que nos podemos enfrentar a gigantes. Es un espejismo. Hecho en falta una estrategia a futuro. Espero que se pueda superar esta situación y plantear una educación en patrimonio con criterio, reflexión y proyección de futuro.

En cuanto al proyecto, procurando ver las partes en contexto general y siendo sintético (lo que puede dar lugar a errores), diría que las intervenciones en la calle Capilla y Mercado son sin duda necesarias. La fase II, la ampliación de aceras del contorno, me parece razonable y asumible para mejorar la accesibilidad y actualizar la usabilidad del contorno pero quizá recuperando y adaptando el pavimento existente y conteniendo las formas (aceras paralelas a las fachadas) y repensar la acera delante de los soportales, que resulta contradictoria. Sin embargo el núcleo de la intervención (Fase III), no comparto la solución por diversos motivos.

Más allá de si es hormigón o no, me preocupa que se plantee generar una base más resistente para el paso de vehículos esporádico o no y que utiliza la accesibilidad como excusa para facilitar cenadores o similares. Se va a mantener el aspecto de la plaza, pero abre vías a que se convierta en cualquier otra plaza del casco histórico, aumentando la rentabilidad económica e ingresos a costa de alterar el legado con un falso histórico.

Lo que sustenta el valor de esta plaza no es tanto la actual colocación de piedras, sino la técnica que la generó. Soy favorable a una evolución y adaptación de la técnica tradicional, sirva como base aquella de 1989, pero sin propiciar que el soporte sea alterado de esta manera.

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Los concursos de arquitectura es una herramienta asumida por organismos y opinión pública como garante de independencia, calidad y participación. Esa es la teoría, y seguramente la práctica en según en qué ámbitos. Un concurso de ideas para un entorno tan complejo como este, resulta una herramienta limitada, si no viene apoyada como he indicado al comienzo en unas bases consensuadas. Sobre la hacendera propuesta no soy partidario en este caso. Los trabajos en patrimonio son delicados y precisan de garantias en muchos aspectos. Deben de contar con profesionales y colaboradores debidamente remunerados, solo así podremos consolidar a los mismos de cara al futuro. Reconozco la buena intención, pero una vez más la emergencia secuestra la posibilidad de la reflexión. El ahorro debe de ir en otros capítulos.

A los arquitectos nos falta, y me dirijo a aquellos especialistas en patrimonio, explicar de una manera didáctica y dialogante todo lo que sabemos y porque lo hacemos. También saber escuchar, participar y trabajar con los usuario. Un plano no es el único ni mejor medio para comunicarnos.

Miguel Díaz Rodríguez

“Entornos urbanos inclusivos y participación ciudadana para personas con discapacidad intelectual”

El pasado año tras la experiencia en la asignatura “Accesibilidad Universal en entornos urbanos” de la UAH, Intersocial y la Fundación Mapfre me propusieron redactar un capítulo de la Escuela de Familias y Discapacidad dentro del módulo “Inclusión activa”, titulado “Entornos urbanos inclusivos y participación ciudadana para personas con discapacidad intelectual”

A continuación un extracto:

La evolución en la calidad de vida y oportunidades de las personas con discapacidad ha facilitado la conquista de nuevos ámbitos de relación laborales, formativos, participativos, etc. Trabajar con elementos que mejoren la sensación de seguridad y confianza en los entornos urbanos es una estrategia que desde el mundo de la discapacidad debemos de afrontar. Son muchos los colectivos y profesionales de la arquitectura y el urbanismo que está trabajando para acercar la ciudad a la discapacidad intelectual con el objetivo de diseñar entre todos espacios para todos. Este texto pretende ser un documento abierto para la recopilación de propuestas e iniciativas, y sus posibles aplicaciones.
La lógica del tiempo hace que cada vez seamos más conscientes de lo que sucede en nuestro entorno, no solo como un espacio físico, implicándonos en sus retos y necesidades, pasando a convertirse en parte de nuestra identidad propia y colectiva. Cada vez hay más recursos, información, personas y ciudadanía activa trabajando en los entornos urbanos. Este artículo plantea una reflexión sobre el papel de las personas con discapacidad intelectual (DI) en la mejora de los entornos urbanos, en su papel como ciudadanos y la doble posibilidad de mejorar su calidad de vida, pero también la del conjunto de la ciudadanía. También explorar como los profesionales de la arquitectura y el urbanismo debemos de asumir el compromiso de trabajar para formar mejores profesionales y generar espacios para todos.
En gran medida la seguridad en la participación de la vida urbana de las personas con DI está marcada por el nivel de autonomía y confianza en su entorno, en definitiva ejercer su ciudadanía. Amando de Vega y Manuel López  en el artículo “Personas con discapacidad: desde la exclusión a la plena ciudadanía”, marcan con claridad el objetivo de ser ciudadanos:
[…] un ciudadano es la persona autónoma en la comunidad política, el que sabe que en realidad, por encima de él, no hay nadie porque la soberanía reside en los ciudadanos y en el pueblo, y por lo tanto él tiene que ser el protagonista de su propia vida. El ciudadano no es súbdito, sabe que es protagonista y que tiene que ser protagonista de su vida y no dejar que otros le dirijan […]
El papel del entorno es esencial en el desarrollo de las personas con DI, ya que es el ámbito que establece sus límites (la discapacidad), pero a la vez en él reside el poder de cambiarlo, superar los estereotipos o autolimitaciones para que alcanzar sus objetivos vitales. Como ejemplo, Pablo Pineda, lo expresa claramente en esta entrevista en “20 minutos”: “Las personas con Down son un reflejo del entorno. Si no se les estimula…” “Mi entorno me ha estimulado, no soy excepcional”.