No olvidaremos a los maestros

El pasado 7 de junio fallecía Vicente Patón, arquitecto, activista presidente de Madrid Ciudadanía y Patrimonio y vecino de Tetuán.

Tengo muchos recuerdos con Vicente, la mayoría ligados a nuestra vecindad tetuanera, desde una primera reunión con vecinos sobre el parque de la calle Nuestra Señora del Carmen convocada por Bea Burgos, a múltiples conversaciones y consejos sobre Paisaje Tetuán, también a compartir cartel con n’UNDO en el Plan Atocha, un urgente y falso aviso nocturno sobre la demolición cocheras de Cuatro Caminos, paseos con MCyP, conferencias o la última oportunidad el año pasado durante la preparación del VIII Ciclo que Tetuán dedica a la arquitectura. Es cierto que las conservaciones eran de tono catastrofista, de lo poco que queda y del mucho peligro. Aún así era un placer hablar con él, sobre todo por el ser escuchado como si el sabio fuera yo y el alumno él, cuando sin duda es al contrario

Más allá de la tristeza por la pérdida, tengo un sentimiento encontrado de agradecimiento y de preocupación. Defender el patrimonio en Madrid, implica cuanto menos un doble trabajo, hacer entender a los responsables que se deben de ejercer sus obligaciones, y otra una labor pedagógica para que los madrileños sepamos entender el lugar en el que vivimos. No es fácil, requiere de autoridad, implica desgaste personal y profesional, y aunque cada vez mejor valorado, sigue lejos de lo que debiera. Madrid tiene y tendrá una enorme deuda con aquellas personas que como Vicente expresan su amor hacia su ciudad de manera activa custodiando, poniendo toda su capacidad y su saber hacer para que la definición de patrimonio siga teniendo vigencia.

El 22 de agosto fallecía en León la etnógrafa Concha Casado, incansable exploradora, divulgadora, investigadora, defensora, activadora y custodia del patrimonio más popular y frágil de la provincia. Toda una conciencia hecha persona de lo que fuimos para ser lo que somos. En los múltiples homenajes ya en los últimos años, no dejaba de recordar lo siguiente:

“Otra como yo seguramente puede aparecer, y aparecerá, sólo se trata de trabajar y en esta tierra sobran gentes trabajadoras … pero esos últimos artesanos tan olvidados, ¿qué va a ser de ellos?». Y remataba siempre con un “no olvidéis a mis artesanos”.

Los que les seguimos, tenemos una gran tarea. No solo defender y transmitir el patrimonio, sino que heredamos la responsabilidad de seguir trabajando allí donde lo dejaron personas como Vicente y Concha. Todo un patrimonio.

No olvidaremos a los maestros.

 

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